A Don Ángel

Gracias por decir sí a Dios.

Gracias por recibirnos en la Iglesia con el Bautismo.

Gracias por darnos a Cristo en el Pan de la Eucaristía.

Gracias por bendecir el amor en el matrimonio.

Gracias por ayudarnos a morir en este mundo.

Gracias por acompañarnos como Iglesia en los funerales de nuestra familia.

Gracias por orar por nosotros.

Breve biografía: El Rvdo. D. Ángel Castro Granja nació el 19 de mayo de 1939 en la parroquia de Santa María de Noceda (Lalín). Tras realizar los estudios eclesiásticos, fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1965. En 1982, fue nombrado responsable del Equipo Parroquial que atendía diversas comunidades: San Xoán de Becerreá, Santa María de San Lorenzo de Penamaior, San Xoán de Furco, Sancti Spíritus de Fontarón, San Cosme de Oselle y San Martiño de Cruzul. En 1985, asumió el oficio de Ecónomo de San Lorenzo de Villarmiel y, en ese mismo año, fue designado Arcipreste de Ferreiros de Balboa, responsabilidad que volvió a ejercer en 1990. En 1987, fue nombrado Administrador Parroquial de Santa Eulalia de Guilfrei. Desde enero de 1994, desempeñó su labor pastoral como Párroco de San Juan de Becerreá, San Pedro de Cadoalla, Santa Eulalia de Guilfrei y Santa Mariña de Vilouta hasta octubre de 2020.

AVISO Primeras Comuniones y Confirmaciones

“La Primera Comunión es ante todo una fiesta en la que celebramos que Jesús quiso quedarse siempre a nuestro lado y que nunca se separará de nosotros. Es una fiesta que ha sido posible gracias a nuestros padres, nuestros abuelos, nuestras familias y a las comunidades que nos han ayudado a crecer en la fe”.

Papa Francisco homilía del 6 de mayo 2019

“El bautismo es el sacramento del nacimiento, la confirmación es el sacramento del crecimiento” y también “del testimonio”, que “está estrechamente ligado a la madurez de la existencia cristiana”.

Audiencia general del Papa Francisco 30 de octubre de 2014

Santa María, asunta a los cielos

La Asunción, es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950. Este es, por tanto, el núcleo de nuestra fe en la Asunción: creemos que María, como Cristo, su Hijo, ya ha vencido la muerte y triunfa ya en la gloria celestial en la totalidad de su ser, «en cuerpo y alma».

Bienaventurada Virgen María, porque has creído que lo que el Señor te dijo se cumplirá.