Nace Jesús, «el Hijo que me hace hijo». Papa Francisco.








Nace Jesús, «el Hijo que me hace hijo». Papa Francisco.









Lo llamó Dios el 11 de noviembre de 2025. Descanse en paz y para siempre en el Corazón de Cristo.
Gracias por decir sí a Dios.
Gracias por recibirnos en la Iglesia con el Bautismo.
Gracias por darnos a Cristo en el Pan de la Eucaristía.
Gracias por bendecir el amor en el matrimonio.
Gracias por ayudarnos a morir en este mundo.
Gracias por acompañarnos como Iglesia en los funerales de nuestra familia.
Gracias por orar por nosotros.
GRACIAS
Breve biografía: El Rvdo. D. Ángel Castro Granja nació el 19 de mayo de 1939 en la parroquia de Santa María de Noceda (Lalín). Tras realizar los estudios eclesiásticos, fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1965. En 1982, fue nombrado responsable del Equipo Parroquial que atendía diversas comunidades: San Xoán de Becerreá, Santa María de San Lorenzo de Penamaior, San Xoán de Furco, Sancti Spíritus de Fontarón, San Cosme de Oselle y San Martiño de Cruzul. En 1985, asumió el oficio de Ecónomo de San Lorenzo de Villarmiel y, en ese mismo año, fue designado Arcipreste de Ferreiros de Balboa, responsabilidad que volvió a ejercer en 1990. En 1987, fue nombrado Administrador Parroquial de Santa Eulalia de Guilfrei. Desde enero de 1994, desempeñó su labor pastoral como Párroco de San Juan de Becerreá, San Pedro de Cadoalla, Santa Eulalia de Guilfrei y Santa Mariña de Vilouta hasta octubre de 2020.

La Asunción, es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950. Este es, por tanto, el núcleo de nuestra fe en la Asunción: creemos que María, como Cristo, su Hijo, ya ha vencido la muerte y triunfa ya en la gloria celestial en la totalidad de su ser, «en cuerpo y alma».












Hoy celebramos el preludio de una dicha para toda la humanidad que la acepte y es que Dios envió a sus Ángeles a buscar a María cuando su tiempo en la tierra llegó a su final.
María sube al cielo envuelta en Ángeles y de la mano de su Hijo Jesús; pero fiel a su vida de Amor, no nos olvida y en Dios ruega por nosotros dándonos su auxilio.
Bienaventurada Virgen María, porque has creído que lo que el Señor te dijo se cumplirá.

Del Evangelio según San Lucas
En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!».
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al Angel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no conozco varón?».
El Angel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Angel se alejó. (Lc 1,26-38)
Una nueva historia
La Anunciación es la fiesta del Señor que se encarnó en el seno de María, iniciando una nueva historia. Es interesante observar que Dios no envía al ángel a Jerusalén, al templo, sino a Galilea, una región despreciada como refugio de paganos incrédulos. A Nazaret, una ciudad que no menciona el Antiguo Testamento.
El valor de María
Ante el anuncio, María reflexiona, entra en diálogo consigo misma y con el ángel, y pregunta por el sentido de sus palabras y la forma en que se realizarán. María no se deja llevar por las emociones. Aparece como una mujer valiente que ante lo inaudito mantiene el autocontrol. Y, a la luz de Dios, evalúa y decide.
La acción del Espíritu Santo
Es el Espíritu quien reviste la vida de María, haciéndola apta para su misión. Lo hará aquí y lo hará en el Cenáculo: María, mujer revestida del Espíritu, gracias a la cual y en la cual todo se hace posible.
El «hágase» de María
El «Fiat» de María transforma su humilde casa en la Casa de Dios, y a ella misma en el Tabernáculo del Santísimo Jesús. Bastó un «Aquí estoy», una señal de disponibilidad, sabiendo confiar en la acción del Espíritu Santo. Y Dios entró en la historia aceptando hacerse historia en la vida de los que dijeron y seguirán diciendo «aquí estoy».
Coordenadas de María
La primera coordenada de María es creer: confiar y encomendarse a Dios, segura de que en Él nada es imposible. Dios no teme el tiempo del desconcierto, de la reflexión, de la comprensión: Dios no obliga a la libertad, sino que educa a la libertad, para que cada uno pueda decir su “Aquí estoy”.
La segunda coordenada es aceptar entrar en el tiempo de Dios, en sus ritmos; un «tiempo», que no es simplemente el paso de las horas, sino que es el tiempo oportuno, el tiempo pleno, el tiempo de la oportunidad, el tiempo de la gracia.

Decreto del Obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, con motivo de la solemnidad de San José
Nos, Dr. D. Alfonso Carrasco Rouco, por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de Lugo
En este año 2025, el día 19 de marzo, Solemnidad de San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María, y fiesta de precepto en España es jornada laboral en el Calendario Civil de nuestra Comunidad Autónoma de Galicia. Con el deseo de señalar el tratamiento debido que dicha fiesta debe tener por parte de la comunidad católica, y teniendo en cuenta la importancia que el Patriarca San José tiene en la vida de la Iglesia y en la tradición familiar de nuestra diócesis,
DISPONGO
PRIMERO. Mantener el día de San José (19 de marzo) como solemnidad de precepto, con la obligación de participar en la celebración de la Eucaristía.
SEGUNDO. Dispensar del obligado descanso laboral y del precepto de participar en la Santa misa (can. 1247) a aquellos fieles que tengan jornada laboral ordinaria, recomendándoles que, en la medida de lo posible, participen en la Eucaristía de ese día de fiesta dedicado a San José, o que, conforme al can. 1248 §2, permanezcan en oración durante el tiempo debido personalmente, en familia o, si es oportuno, en grupos familiares.
TERCERO. Se ruega a los párrocos y rectores de iglesias que informen a los fieles con antelación de estas decisiones y acomoden en lo posible los horarios de misas a las posibilidades y necesidades de los fieles.
CUARTO. La celebración del Día del Seminario, con la correspondiente colecta, se hará coincidiendo con las Misas de la tarde del sábado, día 15, y del domingo, día 16 de marzo, II Domingo de Cuaresma.
Dado en Lugo, Ciudad del Sacramento a 7 de marzo de 2025
Alfonso Carrasco Rouco
Obispo de Lugo